¿Cómo concilias el sueño? Pros y contras de cada postura

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¿Influye la postura que utilizamos al dormir en nuestro nivel de descanso? La respuesta es sí, ya que nuestro cuerpo se recupera y restaura durante la noche y cualquier posición que adquieres durante las horas de sueño tiene sus pros y contras. Te lo contamos.

Dormir del lazo izquierdo

Dormir de lado es una buena postura, pero aún más, si es del lado izquierdo de nuestro cuerpo. Esta es la posición más adecuada para el buen descanso según los expertos, ya que nos ayuda a aliviar problemas como la dificultad respiratoria, el reflujo gástrico o los ronquidos. Además de que también favorece al sistema glinfático, te preguntarás ¿qué es esto? pues es una función de nuestro cuerpo que se encarga de la limpieza de residuos del sistema nervioso central; de igual manera que facilita el buen funcionamiento del sistema inmune. Así mismo, puede ayudar a prevenir ciertas enfermedades neurológicas como el Alzheimer o la esclerosis múltiple. 

Si bien es cierto que en esta postura se produce una presión sobre las extremidades que puede llegar a provocar estrés en los músculos y nervios del cuerpo y una mala circulación sanguínea en la zona apoyada. Además hay que tener en cuenta que el contacto con la almohada y su respectiva fricción puede acelerar la aparición de las famosas patas de gallo en los ojos, así como arrugas en los pómulos y en la barbilla.

Esta postura se recomienda a las embarazadas, ya que contribuye a una buena circulación de la sangre y de los nutrientes hasta el bebé.

Dormir boca abajo

La postura menos recomendada a la hora de dormir es boca abajo, ya que fuerza nuestro cuerpo a mantener una postura antinatural durante un gran periodo de tiempo. Es una posición que ejerce excesiva presión sobre muchas partes, especialmente el cuello, por lo que puede llegar a provocar problemas de espalda y cervicales. 

Dormir boca arriba

Al dormir boca a arriba el cuerpo se apoya de forma natural y no recibe ningún tipo de presión. La columna vertebral se acomoda y se mantiene recta, por lo que se reduce la posibilidad de sufrir dolores de espalda. Es una buena postura, ya que la cabeza se mantiene en una altura superior a la del resto del cuerpo, de este modo, mantiene los ácidos gástricos fuera del esófago, ayudando a reducir la acidez estomacal. No obstante, produce una tensión en las vías respiratorias dificultando el flujo normal y continuo del aire, por lo que no se recomienda a las personas que padecen apnea del sueño. Por este mismo motivo, favorece la aparición de ronquidos, ya que la lengua se desplaza hacia la faringe, obstruyendo su apertura y disminuyendo el paso del aire. Por lo tanto, esta postura no se recomienda a personas que tengan tendencia a roncar. 

Posición fetal

Aunque se crea que sí, la posición fetal no es la postura más recomendada a la hora de dormir, ya que la columna vertebral puede adoptar una curvatura poco natural, por lo que puede originar dolores de espalda, dificultades para respirar y generar tensión en el cuello.

No existe la postura perfecta, pero siempre es mejor optar por aquella que aporte más relajación y comodidad para conciliar el sueño. No obstante, las personas que no experimenten dolores, adoptarán “su postura” de forma natural y probablemente la variarán a lo largo de la noche sin ser conscientes. De todos modos, contar con un colchón y una almohada acordes con tu forma de dormir, gustos y fisionomía te ayudarán a llevar tu descanso a un nuevo nivel. Consulta con los especialistas de Natursueño y sueña más.

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